Capítulo II – Jorge Mario Pedro Vargas Llosa

En el estudio monográfico más importante escrito sobre el escritor se lee:”La casa natal -dos pisos, jardín y reja de hierro- tiene el número 101 de una calle presuntuosamente Boulevard Parra, cerca de la estación del Ferrocarril; es, en realidad, la casa de los abuelos maternos”. Tal vez exista hasta hoy, porque el crítico -un amigo de la escuela primaria del escritor-, anota ‘tiene’.

Existe. Y, para el biógrafo, uno de los motivos de su viaje a Arequipa, ahora, medio siglo después, es visitar la casa que habitaban los abuelos. Encontrar a la gente que conoció a los Llosa, a los amigos, los recuerdos, los fantasmas.

En realidad los Llosa habitaban sólo el segundo piso de esa casona del 101 de Boulevard Parra. La señora Olga Binelli, actual propietaria del inmueble, me explica que eran doce cuartos, y que su padre, el diputado Binelli, se lo alquilaba a don Pedro Llosa por setenta soles mensuales.

En los periódicos arequipeños de la época, 1935-36, se puede leer que el señor Binelli, dueño por ese entonces del inmueble, era diputado electo por Arequipa y poseedor de numerosas fincas y de bastante prestigio social e influencia política. La relación de estas dos familias, aunque sea de tipo comercial, indica el tipo de familia que era la de don Pedro Llosa: una familia burguesa -quizá venida a menos, pero sólo materialmente-, con un apellido sonoro que se entrelazaba con una tradición un cierto distintivo social, afincada en una red de relaciones con otras familias semejantes.

No es dificil imaginarse la vida familiar de los Llosa -a mediados de la década de los treinta-: el salón es espacioso, aunque ahora la luz casi no ingresa a la habitación a causa de las espesas cortinas que cubren las ventanas. Y los muebles estan cubiertos por sábanas blancas, como en una casa a la espera de sus patrones veraniegos. La señora Binelli me cuenta que la noticia del nacimiento de Mario fue algo un poco triste, dadas las circunstancias: el marido había abandonado a Dorita cuando ella estaba en estado. Ante la ausencia del padre, el hijo de Dora, a modo de protección patronímica por parte de la tribu, será bautizado con los nombres de dos de sus familiares más cercanos: Jorge (el tío menor) y Pedro (nombre del abuelo, pero también del tío).

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo America Latina, Biografia Intelectual, Critica Literaria, Literature

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s